Piercings: cómo prevenir complicaciones
Share
Infórmate sobre los riesgos
Una perforación (piercing) consiste en hacer un orificio en una parte del cuerpo para introducir una joya. Todas las perforaciones implican el riesgo de que después se presenten problemas de salud. Estos son algunos de los riesgos:
- Reacciones alérgicas. Algunas de las joyas que se utilizan en las perforaciones pueden ocasionar reacciones alérgicas. Esto ocurre particularmente con las joyas de níquel.
- Infecciones en la piel. Una infección puede causar enrojecimiento, dolor e hinchazón después de la perforación. Un líquido que parece pus también puede salir del orificio perforado cuando hay una infección.
- Otros problemas de la piel. Las perforaciones pueden derivar en queloides. Los queloides son áreas elevadas de la piel causadas por un crecimiento excesivo de tejido cicatricial.
- Problemas en la boca. Las joyas que se colocan en las perforaciones en la lengua pueden astillar y romper los dientes. Además, estas joyas pueden dañar las encías. La hinchazón y la inflamación en la lengua después de una perforación pueden impedirte masticar, tragar y, a veces, respirar.
- Enfermedades que se contagian a través de la sangre. Si el equipo usado para la perforación tiene sangre infectada, puedes contraer enfermedades que se contagian a través de la sangre. Estas enfermedades son, por ejemplo, la hepatitis B, la hepatitis C y el tétanos.
- Desgarro o trauma. Las joyas de las perforaciones pueden enredarse y desgarrar la piel accidentalmente. Estas lesiones quizás requieran suturas o tal vez necesites otro tipo de tratamiento para repararlas.